Estabas recostado esa noche de verano

el sueño andaba lejos se resistía

las estrellas te encandilaban con un brillo inusual

hasta creías que bailabas con ellas

y bailabas…

entonces, una corriente cálida y brillante te envolvió

te relajabas más y más…

Una voz cálida y profunda que  podía acariciarte

Te susurró al oído –“Soy tu fuente de inspiración”

por fin… la noche te abrazó

en un sueño mágico, profundo y dorado